Hoy se discute la reforma de la escuela secundaria en casi todas las provincias. Nuevos formatos, trayectorias más flexibles, créditos optativos, aprendizajes “personalizados”. Esta semana en Infobae, Alfredo Dillon cristalizó un problema para la escuela: cómo recuperar la autoridad.
Desde Libres para Aprender creemos que esa pregunta no puede responderse mirando solo a la secundaria. La pérdida de autoridad no empieza allí, ni termina con nuevos formatos. Empieza antes. Mucho antes. Porque, seamos honestos:
Ningún modelo nuevo va a funcionar si un chico llega a primer año sin comprender un texto. Ningún formato innovador va a “motivar” a quien no encuentra sentido en ir a la escuela porque creció en un entorno que nunca valoró el conocimiento.
Y ninguna política puede ser eficaz si las familias (muchas veces desbordadas por un presente inestable) no encuentran en la escuela una referencia firme.
Las tasas de ausentismo, el bajo nivel de aprendizajes y la falta de disciplina no son solo problemas de la secundaria: Son la consecuencia de años de debilitamiento institucional.
¿Y qué pasa con los docentes?
La conversación pública está empobrecida: en Argentina se habla del salario como si fuera el único problema docente. Y aunque los bajos sueldos son un reclamo legítimo, no pueden justificar cualquier forma de enseñar.
Necesitamos institutos de formación docente que preparen para el mundo actual, no para el siglo XIX. Necesitamos exigir calidad, incluso cuando haya condiciones difíciles, porque enseñar bien no puede ser optativo. Y sobre todo, necesitamos recuperar el vínculo entre escuela y comunidad, para que los docentes no estén solos y para que los estudiantes vuelvan a sentir que la escuela es un lugar que vale la pena habitar.
Necesitamos volver a hablar de lo esencial:
- Lectoescritura, pensamiento lógico, comprensión lectora.
- Educación del carácter: esfuerzo, compromiso, respeto.
Eso se construye en la escuela primaria. Y muchas veces, ni siquiera se menciona en el debate educativo. Si no recuperamos la escuela como institución formadora, con normas claras y adultos responsables, lo que hagamos en la secundaria será como construir sobre arena.
¿Cómo se supone que un sistema escolar debilitado por años de inestabilidad, improvisación y desarticulación va a ser capaz de sostener un nuevo paradigma? Volvamos al centro: ¿qué es la autoridad escolar?