LIBRES PARA APRENDER

John Hurley Flavell, epistemólogo, psicólogo y teórico cognitivo, acuñó el término “metacognición”. La define como “el control que tiene la persona de sus destrezas y procesos cognitivos y la habilidad de hacerlos conscientes”.

Se trata de un proceso mental por el que tomamos conciencia de lo que vamos aprendiendo y cómo lo hacemos desde distintos procesos mentales. La capacidad humana que nos permite conocer y controlar los procesos de pensamiento y aprendizaje, tener conciencia de estos procesos y regularlos de forma autónoma.

La Teoría de la Mente ¿Están todos los docentes preparados para generar las estrategias y ambientes pedagógicos que entusiasmen a los alumnos a construir y codificar el conocimiento en modelos mentales activos y originales? ¿Son conscientes los alumnos de las poderosas herramientas de razonamiento que disponen naturalmente para llegar a alcanzar la metacognición? Son dos incógnitas de una misma ecuación que deben encontrar su resultado en un punto de interacción cognitiva prodigiosa.

Los docentes han recibido, en gran medida, su propia educación de manera expositiva o con modelos similares. Por otra parte, los alumnos recorren senderos de memorización, repetición, copia inactiva, léxicos empobrecidos y falta de estímulos innovadores que no despiertan la conciencia del poder que significa consolidar un aprendizaje autónomo. El metalenguaje y las herramientas para acceder y producir desde estos procesos mentales más complejos son adquiridas en ambientes de aprendizaje enriquecidos ya desde edad temprana.

Los docentes deben hacer visible el aprendizaje en las aulas y también transitar este proceso a su propia experiencia formativa, para luego provocar y alentar abordajes mentales diversos en cada alumno.

Los problemas a resolver en la actualidad se presentan en escenarios de cambios continuos y disruptivos. Los alumnos deben tener conocimiento de las fortalezas y debilidades de las habilidades y cualidades que poseen. Deben reflexionar acerca del propósito del aprendizaje, dedicar el tiempo, disciplina y perseverancia para aprender y conocer. Además de gestionar información de manera fiable conociendo las fuentes para producir conocimiento de calidad.

El diseño de un sistema educativo que entrene a sus docentes a enseñar a pensar y despertar el poder del conocimiento es urgente. Lograr que los alumnos sean artífices del propio conocimiento, que generen modelos mentales a medida de manera tal que esta competencia trascienda las paredes escolares y pueda convertirse en una herramienta indispensable para las distintas vertientes de la vida.

Hay que priorizar un aprender a enseñar y un aprender a aprender que quede encendido en cada docente y alumno en cada experiencia cognitiva futura.